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sábado, 3 de mayo de 2008



Uno de los mayores enemigos de la huerta y el jardín, la archiconocida "mosca blanca" T. vaporiarorum y B. tabaci, ya convertida en plaga, mantiene un pulso que parece ir ganando poco a poco. A pesar de tomar medidas preventivas y mantener la población a raya no puedo erradicarlas mas allá de mi terreno y se recuperan pronto. Mantengo protegidas mis plantas con T. harzianum, aceite de neem, B. thuringiensis y cobre pero ha llegado la hora de mandar a la caballería. Los elegidos son M. caliginosus, E. eremicus y E. formosa, un depredador voraz y dos parásitos implacables.
Solo puede quedar uno.